EL DESFILE DE LOS OLVIDADOS

Y todos tenían el mismo rostro. Y todos parecían tener mil años. Caminaban con los brazos inertes, con la cabeza inclinada. Mecánicamente avanzaban, primero un pie, luego el otro. Las puertas abiertas de la Nueva Torre de Babel, el centro-máquina de Metrópolis, vomitaban masas de hombres a la par que las iban tragando.

Metrópolis

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